Historia del portal de belén en España

Recorre la historia del portal de Belén en España: difusión religiosa, colecciones cortesanas, popularización doméstica y diversidad regional.

La historia del portal de belén se remonta muchos siglos atrás y está estrechamente vinculada a la tradición cristiana. Cada año, cuando se acerca la Navidad y queda atrás el Puente de la Constitución, millones de hogares españoles mantienen viva la costumbre de montar el belén.

Es entonces cuando se recuperan las figuras, los complementos, los sistemas de iluminación y sonido y todos aquellos accesorios con los que, año tras año, se amplía y mejora la escenografía.

El portal de belén, también conocido como pesebre, nacimiento, misterio o pasitos, posee una profunda raíz católica. Algunos arqueólogos sitúan incluso los primeros antecedentes de esta tradición en la Antigua Roma, basándose en las pinturas del siglo II encontradas en las catacumbas de Priscila.

Sin embargo, no es hasta el siglo XIII cuando podemos hablar de una representación precursora de los belenes actuales. Según la tradición, san Francisco de Asís celebró la Eucaristía de Nochebuena de 1223 en una cueva de Greccio, un pueblo italiano donde preparó una escenografía del pesebre con una mula y un buey.

Años después, el arquitecto y escultor Arnolfo di Cambio creó un conjunto de figuras talladas en mármol que se considera uno de los principales antecedentes de las actuales figuras del portal de belén.

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Belén de Arnolfo di Cambio en la Basilica Santa Maria La Mayor en Roma.

 

Historia del portal de belén en España

En España, el belén aparece muy tímidamente cuando los monjes franciscanos empiezan a montarlos en el siglo XV. Todavía podemos visitar en el Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid su famoso Belén de Coral del siglo XVI, con figuras talladas en coral, plata y bronce. Autores destacados como Martínez Montañés o Luisa Roldán contribuyen con sus trabajos a la proliferación de retablos y pesebres por toda España. En el inventario póstumo del gran Lope de Vega, por ejemplo, aparece una colección de figuras con las que cada año montaba un belén casero en el siglo XVII.

Sin embargo, no fue hasta el XVIII cuando se extendió la tradición a todos los hogares. Carlos III, continuando la tradición italiana de montar un belén en Palacio durante la Navidad, encargó una serie de esculturas para completar las figuras que trajo desde Nápoles. Es el llamado “Belén del Príncipe”.

De esa manera se instauró el pesebrismo como un rito casi obligatorio entre la aristocracia española, que copió la moda de la corte y que poco a poco pasó a la burguesía e incluso a las clases más humildes. Si bien las figuras comenzaron a perder calidad artística, el portal de belén casero ganó popularidad, y ahora sí podemos hablar del verdadero origen del belén en España, tal como hoy lo conocemos.

 

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Popularización del belén

Auténticos genios como Francisco Salzillo hicieron que el portal ganara popularidad. El museo que le han dedicado sus paisanos de Murcia contempla un belén encargado por el Marqués de Riquelme en el siglo XVIII con más de 900 figuras que se conserva casi intacto. Otros escultores como José Esteve o Ramón Andreu realizan obras de suma calidad. Estos encargos son cada vez más frecuentes, y en los lustros que siguen tanto iglesias como edificios públicos, escuelas o talleres artesanales utilizan el portal como reclamo para sus paisanos.

Si bien durante el siglo XIX aflojó el ritmo de creación escultórica para los belenes, debido en parte a la amplia herencia existente de siglos anteriores, la tradición ya estaba implantada y no se iba a abandonar nunca. Surge el llamado belenismo, o afición artesanal por los belenes caseros. La Sociedad de Pesebristas de Barcelona se erige en último tercio del XVIII como la primera asociación belenista de España. Los viajes románticos de este siglo hicieron aparecer en los portales de la época algunos símbolos arabescos y de Extremo Oriente.

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Durante la segunda mitad del siglo XX vuelve a resurgir la creación estatuaria, dedicándose grandes escultores a la obra belenística. Ya no hay hogar sin belén. Papel, cartón, corcho, vegetación natural y figuras de diferentes materiales conforman los nacimientos caseros de los españoles. Pero también los grandes centros comerciales compiten por tener el belén más grande o el más tecnológico. Las instituciones montan sus propios belenes, y se ha popularizado el belén viviente.

Una tradición con siglos de historia que, sin duda, seguirá dando de qué hablar muchos siglos más. Y tú, ¿conocías el origen del belén en España?

Siguiente paso: Para situar este tema dentro de la guía completa, consulta historia del belén.

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